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Método de sanación hawaiano Ho'oponopono.

El perdón, el amor y la gratitud son las palabras claves de un método antiguo de sanación hawaiano llamado Ho'oponopono.
En hawaiano, Hoo significa "causa" y Ponopono es "perfección".
El Ho'oponopono es un proceso de contrición, arrepentimiento y perdón. Consiste en pedirle a la divinidad, al amor universal, que transmute y reemplace las energías tóxicas que puedan hallarse en uno mismo y que influyen en el mundo que nos rodea.
El doctor Ihaleakala Hew Len, quien ha llevado este conocimiento al mundo occidental moderno, señala que es una técnica muy sencilla que nos permite colocar nuevamente nuestra página vivencial en blanco, con el uso de las palabras: lo siento, perdóname, te amo, gracias.


El Ho'oponopono parte del principio de que todos hemos contribuido de alguna u otra manera a lo que estamos viviendo. Ya habíamos comentado en el post anterior (Imagina) sobre el poder del pensamiento y las emociones para crear nuestra realidad. Partimos del principio de que hemos creado algo al aceptar que es posible, al atraerlo con la fe o el temor, o con nuestras acciones. Entonces, pedimos perdón por cualquier cosa que esté en nosotros que haya atraído esa situación que queremos cambiar. Pedimos a la divinidad que disuelva, en nosotros, el origen de la situación; no importa buscar el "porqué", sino pedir que lo disuelvan. Luego, perdonamos a cualquiera que esté involucrado, incluyéndonos.
Para lograr un cambio externo, primero hay que hacer un cambio interno. Es potente pedir que se disuelva primero en nosotros las causas de lo desfavorable.
Si hemos contribuido a una situación desagradable, también tenemos entonces el poder para crear lo contrario. Esto es retomar el poder que tenemos como hijos de Dios que somos para ir cambiando nuestras vidas; sobre todo si "trabajamos" con la divinidad. "Yo todo lo puedo en Cristo que me fortalece".
Luego del perdón, el amor es la máxima energía de sanación, que llena el espacio donde estaba el resentimiento y el rechazo a las personas y a la situación. Como han dicho todos los grandes maestros del mundo, el amor es el máximo estado de libertad, de bienestar, de comunión con la divinidad.
¿Qué nos queda entonces? Dar las gracias. La gratitud cuando se practica antes de ver los resultados es un acto de fe. Te agradezco de antemano porque sé que ya está dado. Gracias también implica aceptación de que el cambio viene de Dios, de la gracia divina, de nuestro Ser Superior o Conciencia Crística.
En una situación problemática con alguien, podemos decirle mentalmente: Lo siento, te amo, gracias. Perdóname Padre, lléname de tu amor, gracias.
Estas son las palabras mágicas que debemos enseñarle a nuestros niñitos. Si las usamos todos los días con ellos y las decimos de corazón, seguro crearán magia en ellos, y en nosotros, claro.
Dios pido perdón por haber contribuido a la contaminación de mi planeta y a todo lo que no me gusta en mi país. Lléname de amor para poder transmitirlo. Te doy las gracias.

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